António Zambujo

Voz: António Zambujo
Guitarra Portuguesa: Bernardo Couto
Contra Bajo: Diogo Costa
Piano: Filipe Melo

22 Octubre
20h30

Información artística

Antonio Zambujo nació en Beja en 1975, creció escuchando al gravitas del cante Alentejano. Se sabe que, aunque pequeño, se deslumbró con las grandes voces fadistas.

Tuvo una feliz infancia musical y de una adolescencia activa en este campo, hasta que llego a Lisboa. En dos pasos, se hace madurar: en primero, por la mano del guitarrista y compositor Mario Pacheco, conoció el universo fadista, haciendo parte del elenco del Clube do Fado. En el segundo venció las inseguridades y trucos de escenario participando en el musical Amália, de Filipe La Féria.

Biografía

De Casablanca a Sevilla, pasando por Santiago de Chile, Buenos Aires, Río de Janeiro, São Paulo, Bogotá, Madrid y Barcelona, en 2019, la música de António Zambujo viaja más allá de fronteras con el Festival del Fado. Acompañado por Bernardo Couto en la guitarra portuguesa, Diogo Costa en el contrabajo y Filipe Melo al piano, António Zambujo revisita los fados tradicionales y otros temas de su repertorio e invita al público a disfrutar de los nuevos arreglos pensados expresamente para estas nueve ciudades.

El resto es aquello que ya sabemos y que este singular recorrido nos viene permitiendo fijar: que António Zambujo nació en la localidad de Beja, en Alentejo, un 19 de septiembre de 1975; que tuvo una prometedora y sólida infancia musical —empezó a estudiar clarinete con tan solo ocho años de edad— y una adolescencia muy activa en esta actividad que se convertiría en su oficio; que acabó estableciéndose en Lisboa, donde repartió su tiempo entre la experiencia diaria del fado y la inversión en musicales, que le aseguraron de inmediato los primeros datos que le harían llegar al lugar, tan difícil como poco interesante de «situar», donde hoy se encuentra. Publicó su primer disco en 2002 y comenzó una impresionante serie de premios y distinciones, entre los que destaca la condecoración de la Orden del Infante D. Henrique, que le entregó el Presidente de la República, en 2015. Resulta evidente su tendencia, natural y no estratégica, a no elegir una «única vía» (ni rápida) para sus abordajes musicales: si registra en un disco la invitación a un grupo (Angelite) de voces búlgaras, no disimula su pulsión por la música brasileña. Su voz lleva a una declaración embelesada de Caetano Veloso: «Quiero oírlo más, más veces, más hondo (…) Causa escalofríos y hace llorar».

Con las ediciones internacionales de los álbumes, va marcando tantos en el riquísimo e infinito universo de la world music, crisol en el que se favorece el derecho a la diferencia, aunque nunca se aleja del todo del planeta Portugal, en el que —como hemos visto— no establece ni practica distinciones académicas de género. El cariño del público y el reconocimiento de la crítica van creciendo, sin prisa, pero con el ritmo que desea el propio cantante, que se desdobla en conciertos y festivales, en Portugal y un poco por todos los rincones. Esta internacionalización justifica otros sabores en la rica «carta» de António Zambujo —y ahí queda, como paradigma, la candidatura del disco Até pensei que fosse minha para los Grammy Latinos de 2017, en la categoría de Mejor Álbum… de MPB. En noviembre de 2018, el cancionero polifacético, estimulante, tan tranquilo en la forma como inquieto en el contenido, de António Zambujo suma un nuevo capítulo. Do avesso es el octavo disco de estudio que el artista publica y, sabiendo que el ocho es el número de la suerte para los chinos, queda claro que, a este respecto, la «suerte» tiene un perfil mucho más global, porque nos toca a todos. Además, en una época en la que aprendemos a valorar y defender nuestros derechos, sumamos otro objetivo: hacer hincapié en nuestro derecho a poner todo «del revés», como señala el título del álbum.

 

www.antoniozambujo.com/pt

www.facebook.com/Ant.Zambujo